Automatización de procesos en Santa Pola
Cuando el arrastre entra a puerto por la tarde, la lonja vende en cuestión de minutos lo que ha costado doce horas de mar. Todo lo demás —la nota de venta, el gasoil, el hielo, el reparto de la tripulación— ocurre después, de noche y con calculadora. Ese desfase entre la parte rápida del negocio y la parte lenta es justo donde tiene sentido automatizar.

01Dos economías con calendarios distintos
Santa Pola tiene uno de los puertos pesqueros con más peso del Mediterráneo español —flota de arrastre, artes menores y subasta diaria en lonja— y a la vez es un pueblo costero cuyo censo de agosto no se parece en nada al de enero. Alrededor de lo primero hay salazones, pequeñas conserveras, mayoristas, fábricas de hielo y transporte frigorífico. Alrededor de lo segundo, náutica de recreo, varaderos, chárter, campings, hostelería y alquiler vacacional. Y las salinas, que no se parecen a ninguna de las dos cosas.
02El papeleo que genera una marea
- Notas de venta de la subasta que hay que cuadrar con lo realmente desembarcado
- Registro del origen de cada caja para poder responder por ella días después
- Facturas de gasoil, hielo, víveres y reparaciones que se acumulan sin imputar a ninguna marea
- Cálculo del reparto a la parte de la tripulación, marea a marea
- Altas, bajas y documentación de tripulantes que entran y salen
- Cobros de mayoristas y compradores, cada uno con su vencimiento
03El verano dura diez semanas y luego se apaga
La parte náutica y turística del municipio concentra en poco más de dos meses el grueso de su año. Eso se traduce en contratar y dar de baja gente muy seguido, responder a un volumen de reservas y consultas que se multiplica, presupuestar varadas e invernajes y emitir muchas facturas pequeñas. En noviembre, la misma estructura administrativa se queda grande. Automatizar aquí no va de tener menos gente: va de no contratar refuerzo en julio para que alguien teclee.
04Un cuarto de hora desde Elche
El puerto, la nave del mayorista y el taller del varadero están a un trayecto corto de nuestra base. En procesos que se hacen de pie —en el muelle, en cámara, en el mostrador— ir a mirar evita diseñar algo que funciona sobre el papel y no funciona con las manos mojadas y el móvil en el bolsillo.
Ejemplo simulado
Un armador que liquida la marea a la parte
Hoy
Al cerrar la semana, alguien reúne las notas de venta de la lonja, teclea los importes, busca las facturas de gasoil y de hielo, descuenta los gastos y calcula lo que le toca a cada tripulante. Si falta una factura, el cálculo se para. Y cuando aparece un gasto olvidado, se rehace entero.
Automatizado
Las notas de venta y las facturas de gasto se leen según llegan y se imputan solas a la marea que les corresponde. La hoja de reparto se calcula con lo que hay registrado y queda a la vista del armador para revisarla y cerrarla. Lo que no cuadra sale señalado antes, no al final.
Es un ejemplo ilustrativo, no un caso de cliente. No publicamos casos reales hasta tener autorización expresa para hacerlo.
Preguntas
Dudas frecuentes
El precio de la lonja cambia cada día. ¿Se puede automatizar algo tan variable?
El precio no se automatiza: se captura. Lo automatizable es el trámite de alrededor —recoger la nota de venta, cuadrarla, imputar los gastos, calcular el reparto—, y eso es idéntico cueste el kilo lo que cueste. Que el precio baile a diario no estorba; es un dato de entrada más.
En invierno la oficina la lleva una persona y en verano hace falta el doble. ¿Compensa automatizar para dos meses?
Suele compensar precisamente por eso. El trabajo administrativo de temporada es repetitivo y previsible —reservas, facturas pequeñas, altas y bajas—, que es el perfil que mejor se automatiza. Y el resto del año sigue funcionando sin que nadie tenga que estar encima.
¿Sabéis cómo funciona una lonja o lo vais a aprender con nosotros?
Conocemos la mecánica general: subasta, nota de venta, comprador registrado y la documentación que arrastra cada caja. Tu forma concreta de trabajar la aprendemos en las primeras sesiones, con tu gente delante. La parte normativa la llevas tú o tu gestoría; nosotros nos ocupamos del proceso, no de la inspección.
Siguiente paso
¿Te suena de tu empresa?
Cuéntanos el proceso con tus palabras. Te respondemos con las preguntas concretas que hagan falta para entenderlo, y si tiene sentido, con una propuesta cerrada.
- Sin compromiso y sin coste
- Te respondemos con preguntas, no con un catálogo
- Si no lo vemos claro, te lo decimos
