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Automatizados.

Automatización de procesos en Crevillente


Quedan muy pocos municipios en España donde la electricidad la distribuya una cooperativa del propio pueblo. Crevillente es uno de ellos. Esa forma de organizarse —familiar, autosuficiente, poco dada a delegar en nadie de fuera— explica bastante bien cómo funcionan también sus fábricas de alfombras y sus talleres auxiliares del calzado.

Nave textil con maquinaria de tejido
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Del esparto a la alfombra que se vende en media Europa

La industria de Crevillente nació de la estera de esparto y hoy fabrica alfombras, moqueta y textil del hogar con clientes repartidos por Europa. A su lado convive el auxiliar del calzado que abastece a Elche y al Vinalopó —suelas, plantillas, cortes, troquelado— y un sector energético inusual para un municipio de este tamaño, con aerogeneradores y plantas solares en la sierra. Casi todo son empresas familiares de segunda o tercera generación, con nave propia en los polígonos que se alinean junto a la N-340 y la autovía.

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El cuello de botella no es fabricar: es el catálogo

Una alfombra no es una referencia. Es un diseño multiplicado por cada medida, por cada color y por cada calidad, y otra vez por cada colección viva. El catálogo real de un fabricante de textil hogar acaba siendo un mapa de miles de combinaciones que mantiene a mano una sola persona en una hoja de cálculo. Cada subida del material, cada tarifa nueva y cada catálogo que pide un distribuidor extranjero obliga a rehacer ese trabajo entero.

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Lo que un auxiliar del calzado repite cada semana

  • Recoger pedidos de las fábricas de Elche que llegan por correo, por WhatsApp y por teléfono
  • Pasarlos al programa de producción y confirmar una fecha de entrega
  • Anotar consumo de material por par o por metro para saber si el precio aguanta
  • Emitir albaranes sueltos y agruparlos a fin de mes en una sola factura
  • Llamar cliente por cliente para avisar de lo que va con retraso
  • Rehacer listas de precios y tarifas cada vez que se mueve la materia prima
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Diez minutos de coche

Crevillente y Elche son vecinos: entre una nave del polígono y nuestra mesa hay un trayecto corto. Cuando el proceso que hay que entender ocurre dentro de la fábrica —una etiqueta que se pega a mano, un albarán que cruza el patio hasta administración— verlo en directo cambia el diagnóstico. Ir no es un problema ni algo que haya que meter en presupuesto.

Ejemplo simulado

Un fabricante de textil hogar que recibe pedidos de distribuidores

Hoy

Cada distribuidor pide con su nomenclatura y en su formato: un PDF, un correo escrito a mano, una hoja adjunta. Alguien traduce esas referencias a los códigos internos, calcula metros e importes y contesta disponibilidad. En cambio de colección o después de una feria, esa persona es el tapón de toda la empresa.

Automatizado

Los pedidos entrantes se leen al llegar, se emparejan con la referencia interna —diseño, medida, color y calidad— y salen valorados con la tarifa que le corresponde a ese cliente. Lo que el sistema no tiene claro no se lo inventa: lo aparta en una bandeja para que lo confirme una persona antes de entrar en producción.

Es un ejemplo ilustrativo, no un caso de cliente. No publicamos casos reales hasta tener autorización expresa para hacerlo.

Preguntas

Dudas frecuentes

Nuestro catálogo está en un Excel enorme que lleva años creciendo. ¿Sirve o hay que empezar de cero?

Sirve, y normalmente es el mejor punto de partida que existe. Un Excel que se usa a diario contiene el conocimiento real del catálogo: qué medidas se fabrican, qué precio tiene cada cliente, qué excepciones hay. Se limpia, pasa a ser la fuente de datos del proceso y sigue siendo editable por quien lo lleva de siempre.

Vendemos a distribuidores de Francia, Alemania y Reino Unido y cada uno pide de una manera. ¿Se puede leer todo eso?

Se puede leer casi cualquier cosa que llegue por correo: PDF, hoja de cálculo o el pedido escrito en el propio cuerpo del mensaje. La pregunta importante no es el formato, sino qué nivel de acierto exige tu proceso: se decide qué se acepta solo y qué pasa siempre por revisión humana.

¿Venís a Crevillente o lo hacéis todo por videollamada?

Vamos. Estamos en Elche, al lado, y las visitas se organizan con normalidad. Lo que se puede resolver en pantalla compartida se resuelve así porque avanza más rápido, pero para ver una línea, una cámara o el mostrador de administración no hay sustituto.

Siguiente paso

¿Te suena de tu empresa?

Cuéntanos el proceso con tus palabras. Te respondemos con las preguntas concretas que hagan falta para entenderlo, y si tiene sentido, con una propuesta cerrada.

  • Sin compromiso y sin coste
  • Te respondemos con preguntas, no con un catálogo
  • Si no lo vemos claro, te lo decimos

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Calculadora

¿Cuánto te cuesta esa tarea al año?

Piensa en una tarea concreta que se repita. Los números los pones tú: aquí solo se multiplican.

20 veces × 15 min × 1 persona ÷ 60 = 5 h/mes

Al año

60 h

5 h/mes × 12 · unas 8 jornadas de 8 horas

En coste de personal

960 €

80 € al mes

Es lo que cuesta hacer esa tarea a mano hoy, no lo que te vamos a ahorrar: cuánto se puede automatizar depende del proceso y se ve en el análisis. Tampoco incluye el coste de los errores, que suele pesar más que el tiempo.

Cuéntanos esa tareaTe decimos si se puede automatizar.