Automatización de procesos en Novelda
En Novelda se corta piedra que se vende por toneladas y se envasa azafrán que se vende por gramos. Son dos negocios opuestos en precio, en volumen y en cliente, y aun así terminan en el mismo sitio: un albarán, un certificado y un expediente de aduana que alguien está rellenando a mano ahora mismo.

01Piedra por toneladas, especia por gramos
Novelda vive de dos industrias que no comparten nada salvo el código postal. Por un lado el mármol y la piedra natural: aserraderos, talleres de elaboración y empresas de encimeras y fachadas que trabajan sobre todo el crema marfil de las canteras de la zona y exportan a medio mundo. Por otro, el envasado de especias y azafrán, donde este municipio es la referencia española, con envasadoras que hacen mucha marca del distribuidor. Alrededor, la uva de mesa embolsada del Vinalopó con su campaña, y la industria auxiliar que la piedra arrastra: maquinaria, abrasivos y transporte especial.
02Cada tabla es una pieza distinta
En casi cualquier otro sector el stock son unidades intercambiables. En la piedra no: cada tabla tiene su medida, su espesor, su tono y su veta, y dos tablas del mismo bloque no son lo mismo para quien va a mirar esa encimera todos los días. Ese matiz revienta los programas de almacén convencionales, y explica por qué el inventario de verdad de muchos talleres vive en fotos del móvil, en un cuaderno del patio y en la memoria del encargado.
03Papeleo que aquí se repite cada semana
- Fichas técnicas y de alérgenos para cada cliente de marca blanca, cada uno con su plantilla
- Lotes, análisis y certificados de la partida de especia que se envasa
- Presupuestos de piedra por metro cuadrado, con despiece, acabados y mermas
- Expedientes de aduana por contenedor, con el juego de certificados que pida cada país de destino
- Partes de taller: qué tabla se ha cortado, para qué pedido y cuánto retal ha quedado
- Campaña de uva embolsada: cuadrillas, kilos y calidades por parcela
04Media hora de coche desde la sede
Novelda queda a media hora de Elche, así que ver el patio de tablas, la línea de envasado o el muelle no es un extra del proyecto. En procesos donde la mitad del lío es físico —dónde está el material, quién lo mueve y quién lo apunta— esa visita es lo que evita automatizar algo que no era el problema.
Ejemplo simulado
Un taller de elaboración de piedra que presupuesta a medida
Hoy
Entra una petición de encimeras para una promoción. Para saber si hay material del mismo tono hay que bajar al patio, mirar tabla por tabla y fiarse de una foto hecha hace tres meses. Mientras se prepara el presupuesto, otro comercial puede haber vendido esa misma tabla.
Automatizado
Cada tabla se da de alta al descargarla, con medidas, espesor, tono y foto. El presupuesto se hace sobre el material que existe de verdad y, al aceptarse, esa tabla queda reservada y desaparece de lo disponible para los demás. El patio y el programa dicen lo mismo.
Es un ejemplo ilustrativo, no un caso de cliente. No publicamos casos reales hasta tener autorización expresa para hacerlo.
Preguntas
Dudas frecuentes
Nuestro programa de mármol tiene quince años y el fabricante ya no lo toca. ¿Eso nos descarta?
No. Casi nunca hace falta cambiar el programa: se puede leer su base de datos, aprovechar las exportaciones que ya genera o incluso interpretar los listados que imprime. Lo que se automatiza es lo que ocurre antes y después de él, que es donde suele estar el trabajo manual.
Envasamos con la marca de cada distribuidor y cada uno pide la ficha en su formato. ¿Se puede resolver?
Sí, y es de los casos donde más se nota. Los datos del producto —composición, alérgenos, lote, origen, caducidad— son los mismos; lo único que cambia es la plantilla. Cuando ese dato vive en un solo sitio, generar la ficha de cada cliente en su formato deja de ser trabajo de una persona.
La campaña de la uva dura unos meses. ¿Compensa automatizar algo que se usa medio año?
Depende del volumen y de lo que cueste el descontrol en esas semanas. Si en campaña hay que meter refuerzo solo para teclear partes y cuadrar kilos, la cuenta suele salir. Si la campaña se lleva entre dos personas sin agobio, es más honesto dejarlo como está y mirar otro proceso.
Siguiente paso
¿Te suena de tu empresa?
Cuéntanos el proceso con tus palabras. Te respondemos con las preguntas concretas que hagan falta para entenderlo, y si tiene sentido, con una propuesta cerrada.
- Sin compromiso y sin coste
- Te respondemos con preguntas, no con un catálogo
- Si no lo vemos claro, te lo decimos
